ADICCIONES: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de adicciones?

La mayoría de las definiciones sobre adicciones hacen referencia a los criterios de dependencia y adicción en relación a sustancias psicoactivas, dejando de lado la adicción a objetos, actividades o sujetos de dependencia, también llamadas adicciones psicológicas o no químicas.

Sin embargo, en ambas podremos observar conductas, patrones y fenómenos que las hacen similares. Algunos de ellos son la pérdida de control, la tolerancia y el síndrome de abstinencia (Oblitas Guadalupe, L. 2002).

Dentro de la definición de adicción presente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales no encontramos a las adicciones psicológicas, las cuales se encuentran incluídas en los trastornos del control de impulsos, tales como el juego patológico.

Por lo tanto dentro de la definición del DSM IV el término de adicción se reserva para los trastornos producidos por el abuso de sustancias psicoactivas, como veremos más adelante.

Por otra parte, Jiménez M. de la Villa M. y Sirvent Ruiz C (2009), plantean que los términos de adicción y dependencia expresan la perdida de libertad interior ante un deseo, reflejada, no en la incapacidad de eliminar el mismo, sino en la de resistirse a él y controlarlo. Es en este momento, en el cual la dinámica de libre elección del sujeto experimenta un quiebre importante.

 

Adicciones Psicológicas

Cuando hablamos de una adicción psicológica, nos estamos refiriendo a una patología en la que el sujeto presentará grandes dificultades para resistir a un impulso, una motivación o la tentación de llevar a cabo un acto que puede perjudicar a la propia persona o a terceros. El sujeto sentirá una sensación de tensión antes de cometer el acto y luego experimentará placer o liberación en el momento de llevarlo a cabo. Puede suceder que una vez realizado el acto, la persona no sienta arrepentimiento ni culpa.

En relación al juego patológico (trastorno incluido en la patología del control de impulsos), es frecuente que las personas que lo padecen mencionen la necesidad de “acción”, además de resultarles muy difícil poder controlar o detener su comportamiento. Tendrán la necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado y sentirán inquietud o irritabilidad cuando intentan detener el juego.

Generalmente a través de esta conducta intentarán escapar de sus problemas, sin darse cuenta que muchas veces esto les generará un problema mayor al tener que ocultar y mentir lo que les sucede a familiares o amigos. Asimismo, podría suceder que ante la falta de dinero para jugar, la persona tenga comportamientos antisociales como robar, falsificar, ente otros.

 

Adicción a Sustancias Psicoactivas

Expondremos a continuación la definición propuesta por el DSM IV sobre la dependencia a sustancias psicoactivas para poder analizar sus aspectos en común y sus diferencias con el trastorno antes expuesto:

De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (2002)

“La dependencia de sustancias psicoactivas se caracteriza por un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un período continuado de 12 meses”

Estos ítems son los siguientes:

1) Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems: la necesidad creciente de la sustancia para conseguir la intoxicación; el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye con su consumo continuado.

2) Abstinencia, definida por: el síndrome de abstinencia característico para la sustancia; se toma la misma sustancia (o una parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

3) La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo. 4) Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo.

5) Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, en el consumo de la sustancia o en la recuperación de los efectos que genera la misma.

6) Reducción de actividades sociales, laborales o recreativas, debido al consumo de la sustancia.

7) Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo.

 

Entonces…

Luego de evaluar ambas definiciones, por un lado, podemos observar que en ambos trastornos existe una gran necesidad por parte de la persona de llevar a cabo una conducta o comportamiento que no es capaz de controlar. En los dos nos encontraremos con síntomas de abstinencia si el sujeto no realiza dicho comportamiento y con una tendencia a la tolerancia, en otras palabras, el sujeto necesita de mayor cantidad de sustancia o juego para obtener los efectos que desea. Además, se podrá ver un deterioro en la vida interpersonal, social y laboral, así como la reducción de actividades que antes le producían placer o gratificación.

Entendemos que en ambas patologías la necesidad de la persona es escapar, liberarse, evadirse e incluso anestesiarse de los problemas, la ansiedad que se puede experimentar, la depresión, sentimientos de desesperanza, situaciones de vida complicadas, entre otros.

Por otro lado, encontramos una gran diferencia entre los dos trastornos, esta es su objeto de dependencia. Ejemplo de esto es la dependencia emocional donde el objeto de deseo será otra persona y veremos que el dependiente presentará múltiples síntomas de los que hemos analizado anteriormente.

Faur (2007), plantea que una persona que es adicto a algo o alguien a pesar de saber que una conducta o sustancia es dañina para sí mismo, no puede detener ni controlar la conducta ni el consumo.

La misma autora, desde el modelo de la dinámica de las adicciones proporciona una explicación para entender el fenómeno de la adicción al amor. Plantea que muchas personas se aferran a una sustancia, a una persona o a una conducta para negar una realidad emocional que les resulta intolerable. No logran visualizar que su adicción los llevará a una realidad mucho más cruel, y un sufrimiento mucho mayor. Asimismo, tras las conductas de abnegación y entrega del dependiente, y la aceptación de las mismas por parte del objeto de dependencia, el vínculo, no permite a ninguno de los integrantes, “hacerse cargo de la responsabilidad de sus propias vidas”. El dependiente deja a un lado su vida, sus deseos, necesidades e intereses, sin ver que en ese acto no salva a nadie, y mucho menos a sí mismo.

 

Conclusiones

En suma, podríamos delimitar claramente ciertos patrones y conductas que reflejan la psicopatología de las adicciones. Entre ellos, un fuerte deseo o sentimiento que se convierte en una gran necesidad para llevar a cabo la conducta de consumo, una clara incapacidad para controlar el deseo, la conducta, los pensamientos intrusivos y rumiaciones que llevan al mantenimiento del consumo, gran malestar frente a la imposibilidad de llevar a cabo su adicción y un evidente y consciente malestar psicológico y físico por parte de la persona adicta frente a la incapacidad de ejercer control sobre sí mismo.

 

Referencias Bibliográficas

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