¿QUÉ INDICADORES DEBEMOS TENER EN CUENTA PARA DETECTAR UN TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?


A la hora de identificar un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) ya sea como técnicos especializados en el tema o como familiares cercanos a una persona que podría padecer de esta patología, debemos estar atentos a los siguientes indicadores:

 

Dieta

Es importante considerar cuestiones tales como historia de dietas, el número de dietas efectuadas por la paciente; tipos de dieta realizadas (puede ser que comenzara con una dieta prescrita por un médico o una dieta de revista, para continuar con una dieta autoimpuesta); volumen calórico promedio aproximado; establecimiento por parte de la paciente de una cuota calórica diaria que no debe excederse; composición de la dieta ya que en muchos casos la ingesta suele ser monotemática y restringida a muy pocas cantidades de alimentos; número de episodios alimentarios y estructuración temporal de los mismos ya que en el caso de la bulimia, por ejemplo, el patrón temporal y el número de episodios alimentarios diarios pueden ser caóticos y variables de un día a otro; periodos de ayuno: bajo qué condiciones se efectúan, ayuno completo o semi-ayuno, duración, ingestión o no de líquidos.

 

Velocidad de ingesta

Es otro aspecto alterado que deberá someterse a intervención sobre todo en el caso de las anoréxicas, donde la ingestión de alimentos transcurre a un ritmo muy lento y se acompaña de conductas anómalas como repartir la comida por el plato, trocearla, aplastarla, quitarle la grasa, masticarla y escupirla, dejar pasar largos intervalos de tiempo observando la comida sin ingerirla, etc.

 

Alimentos prohibidos

Son aquéllos que con frecuencia las personas afectadas excluyen de su dieta. Suelen ser alimentos hipercalóricos, ricos en carbohidratos y/o lípidos y frecuentemente no requieren ser cocinados y son de fácil consumo.

 

Episodios de descontrol alimentario

Es importante poder identificar los factores que incrementan o hacen disminuir la ingesta y estados emocionales posteriores a la ingesta (antecedentes y consecuentes).

Es relevante recabar información sobre la frecuencia en que se producen, los alimentos que típicamente se ingieren y volumen calórico promedio de los atracones. Existe una gran variabilidad en el contenido calórico de los episodios bulímicos entre diferentes pacientes y también intra-individualmente; no es infrecuente encontrar en una misma persona episodios alimentarios de gran magnitud y episodios de menos de 500 calorías que han sido catalogados como atracones por la paciente. Pero en general, en estos episodios siempre se da una sensación de pérdida de control.

 

Los antecedentes de estos episodios de descontrol pueden ser variados:

. Restricción alimentaria producida por haberse saltado una comida o por severa restricción en los episodios alimentarios inmediatamente anteriores.

. Determinados momentos del día, generalmente por la tarde o por la noche, cuando las largas horas de restricción y el cansancio pueden facilitar que se baje la guardia.

. Estados emocionales negativos (ansiedad, depresión, soledad, aburrimiento, culpabilidad, etc).

. Situaciones estresantes puntuales que no siempre se encuentran relacionadas con la imagen corporal y que inducen a posponer la dieta puesto que hay asuntos más urgentes a los que atender y la ingesta se emplea para aliviar la frustración.

. Las experiencias negativas relacionadas con la imagen corporal como pesarse y no haber bajado de peso, observar su propio cuerpo y sentir desagrado.

 

Cogniciones distorsionadas sobre la ingesta

Cogniciones del tipo: “el agua engorda porque queda retenida en los tejidos”; “ciertos alimentos son nocivos y debo prescindir absolutamente de ellos”; “si ingieres un poco de lo que engorda no vas a ser capaz de parar hasta consumirlo todo”; “si no eres capaz de cumplir tu dieta eso demuestra que no eres capaz de controlar nada en tu vida”; o “eres una persona negligente, perezosa y un fracaso”, “el cuerpo es infinitamente modificable, puedo seguir adelgazando indefinidamente”, pueden obtenerse a través de los autorregistros alimentarios y a través de los registros de pensamientos automáticos.

 

Conductas compensatorias

Algunas de las conductas compensatorias utilizadas en los trastornos de la alimentación son:

Vómito, Interesa conocer la frecuencia con que se practica, y, sobre todo, si se utiliza contingentemente a la ocurrencia de ingestas masivas de alimentos (como suele ocurrir en la BN) o se utiliza de forma no contingente, como un método más para acelerar la pérdida de peso (más frecuente en la AN), además de las particularidades de uso como ingestas de grandes cantidades de líquido para provocarlo, empleo de los dedos o algún objeto, presionar el vientre o automatización tan grande de su uso que aparece de forma refleja.

Ingesta de laxantes, diuréticos o fármacos anorexígenos, Conviene indagar la dosis, marca, frecuencia de uso y al igual que en el caso del vómito, indagar si se emplean estas sustancias regularmente como método general de control del peso, independientemente de la ingesta efectuada o se utilizan contingentemente al volumen calórico.  

Ejercicio físico. Tipo de ejercicio físico (aeróbicos, largas caminatas, gimnasia en su casa...), durante cuánto tiempo en cada sesión y frecuencia. A esto debería sumarse comportamientos frecuentes en personas con AN, siempre al servicio de un mayor gasto calórico, como estudiar paseando, suplantar a la madre en la mayor parte de tareas domésticas, levantarse muy temprano y acostarse tarde.

 

Todas estas conductas y cogniciones pueden detectarse a través de la observación y atención del paciente con TCA, así como también con el uso de autorregistros y la entrevista clínica.

 

Si necesitas ayuda o te sientes reflejada en muchas de las cosas que describimos, no dudes en contactarte con nosotros.


 

Luciana Galati

Psicoterapeuta Cognitiva Comportamental

Mag. En Psicología Clínica y de la Salud


 

Referencias Bibliográficas

 

.  Apuntes de clase (2013). Trastornos de la Alimentación. Master en Psicología Clínica y de la Salud. ISEP, Instituto Superior de Estudios Psicológicos. Barcelona, España.

. Recopilación de Materiales Bibliográficos (2013). Trastornos de la Alimentación. Master en Psicología Clínica y de la Salud. ISEP, Instituto Superior de Estudios Psicológicos. Barcelona, España.

¿Soy un Dependiente emocional? ¿Qué significa tener una adicción al amor?

Muchas personas acuden a consulta realizándose estas preguntas. La realidad es que más allá de los diagnósticos y etiquetas que podamos poner, el sufrimiento emocional y psíquico que nos genera este tipo de dependencia es muy grande.

¿A que nos referimos cuando hablamos de la adicción al amor?

Siguiendo a Faur (2007), las características que el dependiente emocional presenta en sus vínculos son:  

La obsesión, se manifiesta a través de un pensamiento recurrente acerca de la relación y de la persona. Invade totalmente la vida del sujeto. Todo lo demás va perdiendo interés, como por ejemplo el trabajo, la familia, amigos, etc. Se dan pensamientos abrumadores de manera constante como ¿me llamará o no me llamará?, ¿se habrá desilusionado de mí?, ¿habré hecho algo mal?, ¿habré dejado de gustarle?, ¿debí actuar de otra manera?

El control de la vida de la otra persona también es característico de este tipo de vínculos. Es un intento conductual y verbal de imponer reglas sobre la vida de otras personas con quienes se tiene un vínculo significativo, principalmente se dará en la relación de pareja. Esto ocasionará de forma casi inevitable un incremento del rechazo y maltrato (verbal, psicológico y hasta físico) por parte de la persona de quien se es dependiente logrando en la mayoría de los casos perder aún más el control tan anhelado sobre esa persona. En esta etapa es muy común según describe Faur (2007), recurrir a sustancias para calmar el estado de ansiedad, generando en casos extremos adicciones cruzadas, como a la nicotina, la comida, sustancias psicoactivas, entre otros.

La tolerancia, también está presente en esta patología. El dependiente, a medida que pasa el tiempo va aumentando la tolerancia al dolor emocional, incluso, comienza a tolerar situaciones, tratos o conductas de la otra persona que nunca pensó que pudiera soportar, de modo que éstas pasan a naturalizarse.

Por último, la abstinencia también aparece como característica. Ante la posibilidad de ruptura o pérdida de la relación, la persona comienza a manifestar síntomas de abstinencia, presentando angustia, ansiedad, insomnio, pérdida del apetito, entre otros.

 

Por otro lado, autores como Moral y Sirvent (2009), plantean la incapacidad para romper o terminar las relaciones; el amor condicional, es decir, dar para recibir; la pseudo simbiosis, es decir, el sentimiento de no estar completo sin el otro; la voracidad de cariño y/o amor; la híper dependencia del compromiso y también, los sentimientos negativos como la culpa, vacío emocional y miedo al abandono.

Estas personas tienden a elegir parejas explotadoras, muestran complacencia ante las demandas y los continuos pedidos de las mismas con tal de preservar su relación y evitar el abandono. Aprenden a soportar desprecios y humillaciones, no reciben verdadero afecto por parte de su pareja, por el contrario, la mayoría de las veces lo que reciben es desprecio y malos tratos.

 

El  Psic. Español Jorge Castelló (2006) referente en esta temática, define la dependencia afectiva o emocional como:

“la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. No obstante, su carácter crónico no se basa en la sucesión de dichas relaciones sino en la personalidad de estos sujetos; es decir, el dependiente emocional lo es también cuando no tiene pareja, aunque esto no sea lo más habitual porque su patología provoca que busque otra desesperadamente” (p. 2)

 

Por lo que vemos, habría dos aspectos principales en la definición. Por un lado, la necesidad es excesiva y, por el otro, dicha necesidad es de carácter afectivo y no de otro tipo.  


 

EN RESUMEN

Se puede concluir entonces, que los dependientes afectivos toman al objeto de dependencia como un medio y no como un fin en sí mismo, es decir, que lo que importa no es la relación o el vínculo que conforma con su pareja, sino la presencia de un otro que evitará los sentimientos de vacío, de soledad, la preocupación por las emociones y deseos de sí mismo.

 

De acuerdo a lo planteado por Castelló es una patología que debe su carácter crónico a la personalidad de los sujetos. Caracterizada por patrones estables y poco flexibles de pensamiento, conductas y emociones, es decir, que el dependiente emocional lo es también cuando no tiene pareja. Aunque como plantea el autor, esto no es lo más habitual porque su patología lo lleva a que busque pareja continuamente cuando no la tiene y a que reemplace rápidamente una pareja por otra.

 

Pensamos que de todos los puntos que influyen en la toma de decisión de no terminar con una relación de abuso hay uno que es el más importante, el miedo, y miedo a la soledad por sobre todas las cosas.

La dependencia es tan fuerte que, a pesar de los malos tratos, no conciben la vida sin su pareja. En una relación de abuso, la mujer generalmente, corta todos sus lazos con el mundo exterior, pierde su grupo de referencia y pertenencia, y el grado de alienación hacia sus familiares puede hacer que ya no tenga diálogo o confianza con ellos. Es así que, de todos modos, la soledad es una realidad a la que se deberá enfrentar.

Resulta llamativo entonces como el dependiente busca tener pareja constantemente para no sentirse solo, pero estas mismas relaciones, al mismo tiempo, lo van dejando solo de alguna manera en tanto se aísla de su familia, de sus amigos y vínculos significativos.


 

Luciana Galati

Psicoterapeuta Cognitiva-Comportamental

Mag. En Psicología Clínica y de la Salud


 

Referencias Bibliográficas

. American Psichiatric Association (2002): Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (DSM IV - TR). Barcelona: Masson.

. Beck, A y Freeman, A y otros. (2007). Terapia cognitiva de los trastornos de la personalidad. Ediciones Paidós Ibérica.

. Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.

. Da Silva, F., Pérez García, C., Costa Ball, D., Scafarelli, L. y Del Arca D. (2008) Trastornos de personalidad en consumidores de drogas: datos preliminares. Ciencias Psicológicas. 2, 119-130.

. Faur, P. (2007). Amores que matan. 1ª ed. Buenos Aires: Ediciones B.

. Norwood, R. (1986). Las mujeres que aman demasiado. Buenos Aires: Javier Vergara Editor.

 

Referencias en línea

. Álvarez M.  Moreno A. Granados B. (2011). Adicciones psicológicas: perspectiva psicosomática. Extraído en Febrero 2011. Recuperado en http://hdl.handle.net/10401/2052

. Blanco, P. Moral, M. Sirvent, C. Linares, M. Rivas, C. (2010, marzo).  Psicopatología y género en adicciones. 11vo. Congreso virtual de psiquiatría. Interpsiquis. Psiquiatria.com. Disponible en:   

http://www.neurologia.tv/bibliopsiquis/bitstream/10401/755/1/1cof1046615_.pdf  

. Castelló Blasco, J. Análisis del concepto "dependencia emocional".  I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000; Conferencia 6-CI-A: [52 pantallas].  Extraído en Octubre de 2010

Recuperado en:  http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a.htm

. Castelló Blasco, J. Dependencia emocional y violencia doméstica. Publicado en Revista Futuros No. 14, 2006 Vol. IV. Extraído en Octubre de 2010
Recuperado en: http://www.revistafuturos.info

. Castelló Blasco, J. Tratamiento de la Dependencia emocional en la mujer. II symposium nacional tratamiento de adicción en la mujer. Disponible en: http://www.institutospiral.com/cursosyseminarios/resumenes/Jorge%20Castello.htm

. Castelló Blasco, J. Clínica de las dependencias afectivas. I Encuentro profesional sobre las Dependencias Sentimentales – Instituto Spiral. Disponible en: http://www.institutospiral.com/cursosyseminarios/encuentrods/ponencias/Jorge%20Castello%20ponencia.pdf

. Cervera Martínez, G. (2000, marzo). Adicciones y trastornos de la personalidad. I Congreso Virtual de Psiquiatría, Conferencia 6-CI-F, Unidad de Toxicomanías. Servicio de Psiquiatría. Hospital Clínico Universitario. Valencia, España.

Disponible en: http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_f.htm

. Cid Mireles, A. Dependencia emocional. Una visión integradora. Extraído en Marzo 2011. Recuperado en http://www.escuelatranspersonal.com/tesis/relaciones-de-pareja/dependencia-emociona_adriana.pdf

ADICCIONES: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de adicciones?

La mayoría de las definiciones sobre adicciones hacen referencia a los criterios de dependencia y adicción en relación a sustancias psicoactivas, dejando de lado la adicción a objetos, actividades o sujetos de dependencia, también llamadas adicciones psicológicas o no químicas.

Sin embargo, en ambas podremos observar conductas, patrones y fenómenos que las hacen similares. Algunos de ellos son la pérdida de control, la tolerancia y el síndrome de abstinencia (Oblitas Guadalupe, L. 2002).

Dentro de la definición de adicción presente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales no encontramos a las adicciones psicológicas, las cuales se encuentran incluídas en los trastornos del control de impulsos, tales como el juego patológico.

Por lo tanto dentro de la definición del DSM IV el término de adicción se reserva para los trastornos producidos por el abuso de sustancias psicoactivas, como veremos más adelante.

Por otra parte, Jiménez M. de la Villa M. y Sirvent Ruiz C (2009), plantean que los términos de adicción y dependencia expresan la perdida de libertad interior ante un deseo, reflejada, no en la incapacidad de eliminar el mismo, sino en la de resistirse a él y controlarlo. Es en este momento, en el cual la dinámica de libre elección del sujeto experimenta un quiebre importante.

 

Adicciones Psicológicas

Cuando hablamos de una adicción psicológica, nos estamos refiriendo a una patología en la que el sujeto presentará grandes dificultades para resistir a un impulso, una motivación o la tentación de llevar a cabo un acto que puede perjudicar a la propia persona o a terceros. El sujeto sentirá una sensación de tensión antes de cometer el acto y luego experimentará placer o liberación en el momento de llevarlo a cabo. Puede suceder que una vez realizado el acto, la persona no sienta arrepentimiento ni culpa.

En relación al juego patológico (trastorno incluido en la patología del control de impulsos), es frecuente que las personas que lo padecen mencionen la necesidad de “acción”, además de resultarles muy difícil poder controlar o detener su comportamiento. Tendrán la necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado y sentirán inquietud o irritabilidad cuando intentan detener el juego.

Generalmente a través de esta conducta intentarán escapar de sus problemas, sin darse cuenta que muchas veces esto les generará un problema mayor al tener que ocultar y mentir lo que les sucede a familiares o amigos. Asimismo, podría suceder que ante la falta de dinero para jugar, la persona tenga comportamientos antisociales como robar, falsificar, ente otros.

 

Adicción a Sustancias Psicoactivas

Expondremos a continuación la definición propuesta por el DSM IV sobre la dependencia a sustancias psicoactivas para poder analizar sus aspectos en común y sus diferencias con el trastorno antes expuesto:

De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (2002)

“La dependencia de sustancias psicoactivas se caracteriza por un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un período continuado de 12 meses”

Estos ítems son los siguientes:

1) Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems: la necesidad creciente de la sustancia para conseguir la intoxicación; el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye con su consumo continuado.

2) Abstinencia, definida por: el síndrome de abstinencia característico para la sustancia; se toma la misma sustancia (o una parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

3) La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo. 4) Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo.

5) Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, en el consumo de la sustancia o en la recuperación de los efectos que genera la misma.

6) Reducción de actividades sociales, laborales o recreativas, debido al consumo de la sustancia.

7) Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo.

 

Entonces…

Luego de evaluar ambas definiciones, por un lado, podemos observar que en ambos trastornos existe una gran necesidad por parte de la persona de llevar a cabo una conducta o comportamiento que no es capaz de controlar. En los dos nos encontraremos con síntomas de abstinencia si el sujeto no realiza dicho comportamiento y con una tendencia a la tolerancia, en otras palabras, el sujeto necesita de mayor cantidad de sustancia o juego para obtener los efectos que desea. Además, se podrá ver un deterioro en la vida interpersonal, social y laboral, así como la reducción de actividades que antes le producían placer o gratificación.

Entendemos que en ambas patologías la necesidad de la persona es escapar, liberarse, evadirse e incluso anestesiarse de los problemas, la ansiedad que se puede experimentar, la depresión, sentimientos de desesperanza, situaciones de vida complicadas, entre otros.

Por otro lado, encontramos una gran diferencia entre los dos trastornos, esta es su objeto de dependencia. Ejemplo de esto es la dependencia emocional donde el objeto de deseo será otra persona y veremos que el dependiente presentará múltiples síntomas de los que hemos analizado anteriormente.

Faur (2007), plantea que una persona que es adicto a algo o alguien a pesar de saber que una conducta o sustancia es dañina para sí mismo, no puede detener ni controlar la conducta ni el consumo.

La misma autora, desde el modelo de la dinámica de las adicciones proporciona una explicación para entender el fenómeno de la adicción al amor. Plantea que muchas personas se aferran a una sustancia, a una persona o a una conducta para negar una realidad emocional que les resulta intolerable. No logran visualizar que su adicción los llevará a una realidad mucho más cruel, y un sufrimiento mucho mayor. Asimismo, tras las conductas de abnegación y entrega del dependiente, y la aceptación de las mismas por parte del objeto de dependencia, el vínculo, no permite a ninguno de los integrantes, “hacerse cargo de la responsabilidad de sus propias vidas”. El dependiente deja a un lado su vida, sus deseos, necesidades e intereses, sin ver que en ese acto no salva a nadie, y mucho menos a sí mismo.

 

Conclusiones

En suma, podríamos delimitar claramente ciertos patrones y conductas que reflejan la psicopatología de las adicciones. Entre ellos, un fuerte deseo o sentimiento que se convierte en una gran necesidad para llevar a cabo la conducta de consumo, una clara incapacidad para controlar el deseo, la conducta, los pensamientos intrusivos y rumiaciones que llevan al mantenimiento del consumo, gran malestar frente a la imposibilidad de llevar a cabo su adicción y un evidente y consciente malestar psicológico y físico por parte de la persona adicta frente a la incapacidad de ejercer control sobre sí mismo.

 

Referencias Bibliográficas

. American Psichiatric Association (2002): Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (DSM IV - TR). Barcelona: Masson.

. Beck, A y Freeman, A y otros. (2007). Terapia cognitiva de los trastornos de la personalidad. Ediciones Paidós Ibérica.

. Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.

. Da Silva, F., Pérez García, C., Costa Ball, D., Scafarelli, L. y Del Arca D. (2008) Trastornos de personalidad en consumidores de drogas: datos preliminares. Ciencias Psicológicas. 2, 119-130.

. Faur, P. (2007). Amores que matan. 1ª ed. Buenos Aires: Ediciones B.

. Norwood, R. (1986). Las mujeres que aman demasiado. Buenos Aires: Javier Vergara Editor.

 

Referencias en línea

. Álvarez M.  Moreno A. Granados B. (2011). Adicciones psicológicas: perspectiva psicosomática. Extraído en Febrero 2011. Recuperado en http://hdl.handle.net/10401/2052

. Blanco, P. Moral, M. Sirvent, C. Linares, M. Rivas, C. (2010, marzo).  Psicopatología y género en adicciones. 11vo. Congreso virtual de psiquiatría. Interpsiquis. Psiquiatria.com. Disponible en:   

http://www.neurologia.tv/bibliopsiquis/bitstream/10401/755/1/1cof1046615_.pdf  

. Castelló Blasco, J. Análisis del concepto "dependencia emocional".  I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000; Conferencia 6-CI-A: [52 pantallas].  Extraído en Octubre de 2010

Recuperado en:  http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a.htm

. Castelló Blasco, J. Dependencia emocional y violencia doméstica. Publicado en Revista Futuros No. 14, 2006 Vol. IV. Extraído en Octubre de 2010
Recuperado en: http://www.revistafuturos.info

. Castelló Blasco, J. Tratamiento de la Dependencia emocional en la mujer. II symposium nacional tratamiento de adicción en la mujer. Disponible en: http://www.institutospiral.com/cursosyseminarios/resumenes/Jorge%20Castello.htm

. Castelló Blasco, J. Clínica de las dependencias afectivas. I Encuentro profesional sobre las Dependencias Sentimentales – Instituto Spiral. Disponible en: http://www.institutospiral.com/cursosyseminarios/encuentrods/ponencias/Jorge%20Castello%20ponencia.pdf

. Cervera Martínez, G. (2000, marzo). Adicciones y trastornos de la personalidad. I Congreso Virtual de Psiquiatría, Conferencia 6-CI-F, Unidad de Toxicomanías. Servicio de Psiquiatría. Hospital Clínico Universitario. Valencia, España.

Disponible en: http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_f.htm

. Cid Mireles, A. Dependencia emocional. Una visión integradora. Extraído en Marzo 2011. Recuperado en http://www.escuelatranspersonal.com/tesis/relaciones-de-pareja/dependencia-emociona_adriana.pdf